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Honrar la palabra

Una vez más, el subte se transforma en polémica para los porteños. La confirmación de que 20 formaciones fueron retiradas de circulación; con el deterioro, de la de por sí escasa prestación del servicio, reavivaron la discusión sobre el tema.Y una vez más, Macri y el Gobierno nacional, empezaron a jugar al ping-pong.

Es cierto que CFK no le hace las cosas fáciles a Mauricio, tanto como que uno debe gobernar con el ejemplo. Y cuando uno empeña su palabra, suscribiendo a un convenio, ya no hay excusa que valga. 

Cuando el Jefe de Gobierno aceptó hacerse cargo de los subtes, antes de todas las disputas que supo sostener con la ministra Garré y la propia Presidenta, se lo notaba convencido de la empresa que había decidido enfrentar. Tan convencido, que recurrió a los tribunales; para ratificar el convenio firmado y el reajuste tarifario del 127%, arbitrariamente establecido. 

Para sorpresa de todos, el Juez Lima y su particular interpretación de la Constitución porteña y la ley 210, terminaron dándole la derecha a Macri.

Por consecuencia, más allá de los conflictos que se sucedieron, (“traspaso forzado vía mayoría automática”, y el affaire con la federal incluídos) el Jefe de Gobierno debe darle una solución a los usuarios. Que desde que él se sentó a negociar con el Gobierno nacional, solo reciben cachetadas e indiferencia; teniendo un servicio más caro, y de menor prestación. Mientras el único beneficiado sigue siendo Benito Roggio, dueño de Metrovías. La realidad es una, más allá de las aspiraciones que Macri pueda tener, tiene que saber sortear los embates del Gobierno nacional y hacerle frente a sus responsabilidades con los recursos que tiene; que no son pocos.

El desafío está, y la pelota es suya. ¿No sería bueno, que un partido donde siempre se hace alusión a la importancia de los valores, se sepa honrar la palabra y se asuman las responsabilidades?