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Fallo Griesa: no hinchemos para el equipo contrario

El reciente fallo de la Justicia de Estados Unidos sobre el canje de la deuda argentina tiene repercusiones importantes y es fundamental tomar posiciones claras respecto al problema. Por eso, me permito desviarme un poco de los temas que son más habituales a esta columna, principalmente cuestiones estrictamente referidas a la Ciudad de Buenos Aires, para expresar mi parecer respecto a este asunto que está dando mucho que hablar a políticos y periodistas.

Primero que nada, me parece importante que las pretensiones políticas a corto plazo no resuman la complejidad del asunto a cuestiones de cristinismo y anticristinismoEsto no es un fracaso del Gobierno nacional ni mucho menos algo para celebrar. Cualquiera que, desde una postura opositora, que es válida, reivindique el fallo está cometiendo un gesto de irresponsabilidad política atroz. Para ponerlo en términos futbolísticos, ya que estamos también a tono con eso, el que celebre el fallo está hinchando para el equipo contrario.

 

La decisión del juez Griesa, a mí entender, es errónea: el fallo a favor del 8% de los acreedores que no quieren aceptar el canje supone un desconocimiento de la amplia mayoría que sí aceptó los términos. Esta mayoría se sintió en confianza con la negociación de la deuda en gran parte porque la misma se haría bajo la jurisdicción estadounidense, con lo cual es un contrasentido que sea la misma Justicia de Estados Unidos la que ponga en riesgo los cimientos de esa confianza.

Algunos (entre ellos figuras presidenciables) sostienen que Argentina debería atenerse a la disposición de Griesa y pagar el monto impuesto, al contado si hiciera falta. Yo no comparto. Es hora de negociar. Pagar todo en efectivo nos haría quedar mal ante la mayoría de nuestros acreedores que además tendrían razones para exigirnos el mismo trato para con ellos. Esto lo explicó la Presidente en un altisonante discurso por cadena nacional. A pesar de las muchas diferencias que tengo con su mandato, y que suelo hacer públicas a través de esta columna, considero que su descripción es acertada.

También es acertado decir que la deuda precede a este gobierno y que utilizar este episodio como pretexto para campañas opositoras es una irresponsabilidad seria. Como dije antes: ésta no es una cuestión de defender ni atacar al gobierno.

Argentina tiene que negociar. Ni más ni menos. Ni acatar a rajatabla ni entrar en default. Dejemos de esperar desgracias para adjudicárselas a las impericias de otros. Finalmente, el pago de la deuda en condiciones razonables supondrá un logro para todos, para este gobierno y para los que vengan después.

Cuando termine este episodio, sí, conviene pensar cuánta incidencia tienen en estas situaciones los discursos agresivos hacia el Juez a cargo del tema, o el episodio del avión americano y Héctor Timerman obligando a cambiar las claves de seguridad de EEUU en todo el mundo o el acuerdo con Irán siendo hasta ese momento el único país del mundo que tenía a ese país juzgado por terrorismo. No se si lo sabremos alguna vez, pero vale la pena hacer el ejercicio.

Infobae.com
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